jueves, 15 de marzo de 2012

NOTICIA JURÍDICA 1


El colegio Santa Illa recupera sus muebles tras la rectificación del embargo 

Autor desconocido. Creative Commons. 
Los alumnos del colegio privado bilingüe Santa Illa de Madrid, situado en el distrito de Chamartín,  retomaron las clases el lunes 25 de febrero tras el embargo de los muebles llevado a cabo el jueves anterior. El embargo continua vigente, pero se paralizó la retirada de los muebles, ya que fue llevada a cabo a mediados de curso. El orden judicial fue el encargado de emprender dicha acción ya que el colegio tenía una deuda de casi un millón de euros  desde hace 20 años con la Tesorería de la Seguridad Social por impago de las cuotas laborales.

Juan Carlos Aladro, Fiscal Jefe de la Audiencia Provincial de Pontevedra, nos explica las razones que condujeron al embargo: “la Ley General de la Seguridad Social establece las cuotas y el porcentaje de las cuotas que se tiene que pagar. Si la empresa no paga dichas cuotas, se le añadirá un recargo por impago de cuotas. Cuando los recargos no son suficientes, se procederá al embargo. Cuando no hay dinero que embargar, se utilizará subsidiariamente la Ley de enjuiciamiento civil, y se llevará a cabo un embargo administrativo de los bienes para atender al pago”.

El director del colegio recibió la noticia del embargo 15 días antes de que éste se produjese, sin embargo, los trabajadores del centro y los padres de los alumnos no tenían constancia de tal situación. Por ello, el embargo fue una sorpresa para todos. Los niños estaban presentes cuando se procedió al traslado de las mesas, sillas, pizarras y demás material escolar hacia los camiones de mudanza. Un grupo de padres tanteaba la opción de emprender acciones jurídicas contra la Seguridad Social por llevar a cabo el embargo de dicha manera, pero según Javier Romero, magistrado de la audiencia provincial de Pontevedra, las acciones jurídicas no las podrían aplicar contra la Seguridad Social, sino contra el colegio. Añade, también, que éste sabía cómo se iba a realizar el embargo.

El colegio, formado por 150 alumnos, desde infantil hasta segundo de bachillerato, cuenta con el apoyo de los profesores y de los padres, ya que ambos desean que el proyecto educativo siga adelante. De todas formas, la preocupación es evidente, ya que se preguntan cuál será el futuro del centro.

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