jueves, 15 de marzo de 2012

Noticia Jurídica 1


Cuando la realidad supera la ficción

Nadie imaginó, allá por el 2007, que el fallecimiento de Crisanto López desencadenaría una serie de acontecimientos que convertirían su caso en una verdadera telenovela.

En junio de 2007, Cristanto López Míguez, un conocido e importante empresario maderero de Cee, fallecía a los 81 años de edad en dicha localidad. Siguiéndose el proceso habitual, se procedió a la repartición de la herencia, bastante cuantiosa, entre las tres hijas legítimas del fallecido: Rosa, Angelina y Carmen. Los problemas comenzarían cuando, a mediados del 2008, Enrique Caamaño Vidal, taxista de profesión, presentara una demanda de paternidad reclamando la parte de la herencia que le correspondía.  En ese momento la jueza Carmen Veiras se hace cargo del caso, y, ante la negativa de los familiares a someterse a las pruebas de ADN, ordena la exhumación del cadáver de Crisanto.

Lápida que cubre el nicho de Crisanto López, todavía vacío a día de hoy
Dicha operación sería llevada a cabo en noviembre de 2009, pero el resultado no podía alejarse más de lo esperado, pues la tumba estaba vacía: el ataúd con el cuerpo de Crisanto había sido sustraído de manera ilegal. En ese momento se abre un proceso paralelo llevado por el juez Andrés Lago, que se cerraría meses después ante la falta de pruebas, y sin una resolución clara.


El abogado del demandante, Antonio Platas Tasende, decano del colegio profesional de abogados de A Coruña, y catedrático de derecho mercantil durante más de 15 años, opina que la intención de las personas que profanaron la tumba, no era sustraer el cadáver, sino intercambiarlo por otro diferente. Además, considera que es muy posible que los restos mortales de Crisanto estén todavía en el cementerio parroquial donde fue enterrado originariamente.

Paralelamente,  sigue desarrollándose toda la trama referente a la paternidad. Esta vez será una de las hijas quien acceda, ante la presión del abogado del  demandante a someterse a las pruebas de ADN, repitiendo incesantemente la menor fiabilidad al no realizarse dichos análisis a su progenitor, sino a su presunta hermana.

En febrero de 2011  se emite una sentencia resuelta a favor del demandante, que sería a partir de entonces reconocido, a ojos de la ley, como hijo oficial de Crisanto López; esto conllevaría “una boca más que alimentar”, esto es, el taxista ceense entraría ahora a la repartición de la herencia.

Pero los problemas no terminarían aquí para la familia de Crisanto, pues meses más tarde, Rosa y Natalia Cancela, naturales Fontecada (Santa Comba) presentarían sendas demandas de paternidad, siguiendo los pasos de Antonio Enrique,  y logrando el mismo resultado, ya que en agosto de ese mismo año, serían reconocidas legalmente como hijas del fallecido.

Todo un entramado de relaciones extramatrimoniales, hijos ilegítimos y, sobre todo, muchos ojos puestos en la cuantiosa herencia que el empresario maderero legaba a sus familiares.

Nos cuenta el señor Jorge Espasandín, licenciado en Derecho por la Universidad de A Coruña, que  todos los hijos habidos dentro y fuera del matrimonio tienen derecho a su parte correspondiente de la herencia, motivo por el cual, cada vez que se presentase una nueva demanda de paternidad, el caso debería ser reabierto y la repartición debería ser modificada una y otra vez.

A día de hoy, 15 de Marzo de 2012, el cuerpo del fallecido sigue sin aparecer; y la herencia todavía no ha sido repartida en su totalidad, ya que los conflictos entre “hermanastros” se suceden y multiplican.

¿Habrá una solución posible a corto plazo para este culebrón? ¿Abre este suceso de nuevo la veda al viejo debate de si los hijos ilegítimos no reconocidos en vida deberían o no recibir su parte correspondiente de la herencia?

No hay comentarios:

Publicar un comentario