jueves, 15 de marzo de 2012

Noticia Jurídica 1 - Jesús Silva

La Agencia Europea de Medio Ambiente vuelve a fijarse en España por el incumplimiento de la norma comunitaria


El pasado 22 de Febrero, un informe publicado por la AEMA señalaba a España como el país europeo más contaminante, en concreto, el único que excedió los límites legales en la emisión de hasta tres de los cuatro contaminantes que controla la norma comunitaria. Bruselas planea endurecer la ley para frenar la polución y reducir el coste sanitario, que se estima entre 102.000 y 169.000 millones de euros, y que causa más de 300.000 muertes al año en la UE.


Otros 11 países europeos superaron los “techos de emisión” impuestos por la norma comunitaria, pero ninguno con tantos frentes abiertos como España –suspende en la emisión de óxidos de nitrógeno, compuestos volátiles y amoniaco en el aire-. Los peores datos corresponden a las grandes ciudades, situándose Madrid y Barcelona entre las áreas metropolitanas más contaminantes de todo el continente. No es la primera vez que España se enfrenta a una condena por parte del Tribunal de Luxemburgo, pero  las multas rara vez se han hecho efectivas.

D. Miguel Arenas Deza, doctor en Derecho Internacional y profesor en la USC, aclara que “casos contados de infracción medioambiental llegan al Tribunal europeo, ya que los países prefieren negociar y arreglar estos asuntos antes de llegar a ese extremo”, respecto a este caso en concreto opina que “posiblemente España retrase el problema, pero tarde o temprano tendrá que pagar ya que hoy en día no está en condiciones de cumplir”. El profesor Meza achaca parte del problema al crecimiento industrial descontrolado y el auge del tráfico en las grandes ciudades, pero sobre todo, a la persistencia de la compra de derechos de emisión entre países. “Europa sigue siendo un mercado de subastas donde los países venden su cota de contaminación al mejor postor;  y la UE ya no tiene competencia en estas transacciones”.

Con el cambio de Gobierno, y la entrada de Arias Cañete al frente del  Ministerio de Medioambiente, se ha anunciado que se modificará a la baja la Ley de Calidad del Aire, pero no se contempla restringir el tráfico en las zonas urbanas -política que sí se está aplicando en otros países y que es una vieja reivindicación de los ecologistas-. Xosé Veiras García, licenciado en Biología y consultor ambiental de la asociación ecologista Verdegaia, opina que la legislación europea es insuficiente, a pesar de los logros conseguidos, y apunta que “las exigencias comunitarias en materia de medio ambiente son mucho menos exigentes que las recomendadas por la Organización  Mundial de la Salud (OMS)”.

Desde RADA (Red de Abogados de Defensa Ambiental) señalan que España lleva años empeorando su grado de cumplimiento del derecho comunitario. “En España no se contempla el asunto con la seriedad que merece”, y destaca que gran parte del problema está en la descentralización de las competencias ambientales. Cristina Álvarez Baquerizo, abogada ambiental y miembro de RADA, considera justo que una posible multa recaiga sobre las Comunidades Autónomas – como se prevé que suceda-, “Tras décadas escuchando a las CCAA reclamar competencias, es justo que ahora respondan por aquellas que reclamaron para después no ejercerlas, como en este caso”. A raíz de estos problemas, la UE planea ir endureciendo la ley, en concreto, ampliar el numero de contaminantes controlados antes del 2020. Ante la pregunta de si España está en condiciones de cumplir este plazo, Álvarez responde: “Estamos en condiciones, si. Técnicas y sociales, pero probablemente no políticas. Solo haría falta controlar el trafico privado en las grandes ciudades y esmerar la vigilancia en determinadas industrias, que son muy pocas”.

La situación vuelve a poner de manifiesto que las políticas ambientales hace tiempo que vienen perdiendo peso en la UE. Cuando se trata de incumplimientos ambientales, la Comisión Europea, que es la encargada de aplicar las sanciones, suele actuar con poca exigencia y mucha lentitud. En el caso particular de los “techos de emisión” se las da aún menos importancia y, puesto que España espera estar en unos años dentro de los límites marcados, es posible que no llegue a haber sanciones. De todas formas es un tema todavía abierto y a la espera de resolución. A lo largo de este año, el Tribunal de Justicia de la UE debería acordar las sanciones por contaminación que aplica a cada Gobierno y este, a su vez, las trasladará a las Administraciones competentes.

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Fuentes:

-D. Miguel Arenas Deza, doctor en Derecho Internacional y profesor en la USC.
-Cristina Álvarez Baquerizo, abogada ambiental y miembro de RADA (Red de Abogados de Defensa Ambiental).
-Xosé Veiras García, licenciado en Biología y consultor ambiental de la asociación ecologista Verdegaia.

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