El reparto del imperio Samsung suscita conflicto
entre los herederos
El hermano del presidente actual le reclama la devolución de más de ocho millones
de acciones
Adriana Costoya
Santiago. El pasado 14 de febrero de 2012, Lee Maeng-hee demandó al
actual presidente del imperio Samsung Electronics, Lee Kun-hee por incorporar acciones de la empresa pertenecientes a todos los
herederos a su patrimonio personal. La acusación centrada en las supuestas actuaciones fraudulentas exigía la devolución de más de ocho millones de acciones de la empresa
Samsung Life Insurance valoradas en unos 480 millones de euros. Así pues, el octogenario Maeng-hee también reclamó veinte acciones de Samsung Electronics a los herederos legítimos y 100
millones de wones (unos 67.000 euros).
| El reparto de la herencia entre los hermanos está ahora en manos de los tribunales |
El fundador de la empresa, Lee Byung-Chull
falleció en 1987 dejando a sus siete hijos herederos una gran fortuna a
repartir. Sin embargo, la distribución no fue equitativa ya que el actual
presidente puso a su nombre acciones que no le pertenecían encubriéndolas con
los nombres de directivos de la empresa. La posesión de la mayor parte de las
acciones le ha llevado a convertirse en el
hombre más rico de Corea del Sur, con un patrimonio de 623 millones de
dólares. Además, durante estos años ha monopolizado la dirección de la empresa
dando la imagen de que la presidencia,
el capital y la propiedad se concentraban en un solo individuo. “El caso de la
empresa Samsung llamó la atención desde el primer momento puesto que todas las acciones reunidas en una
persona pasaban a estar repartidas entre siete, con lo que se esperaba una
segmentación en la dirección y en la propiedad así como una mayor pluralidad en
las juntas de accionistas. Sin embargo, la situación no cambió, todo siguió
igual como si Lee Kun-hee hubiese sido el único heredero” señala Javier Benito Torres Vázquez,
licenciado en ADE y Ciencias Económicas.
A lo largo de 15 años las supuestas irregularidades se han mantenido ocultas, pero ahora las demandas que recaen sobre su persona lo arrastran de nuevo hacia los tribunales, pues ya en el 2008 la Justicia lo había condenado a tres años de cárcel por una evasión de impuestos; aunque finalmente no cumplió la pena al recibir el indulto por parte del Gobierno de su país. El primero en dar la voz de alarma fue Lee Maeng-hee, pero el 28 de febrero, la hermana mayor Lee Sook-hee, ante el Tribunal Central de Seúl, reclamó 2,23 millones de acciones de Samsung Life Insurance y diez de Samsung Electronics que le pertenecían y de las que su hermano se había adueñado en contra de su voluntad, valoradas en unos 125,7 millones de euros.
El
Tribunal Central de Seúl aún no ha determinado que día será llevado a juicio, puesto que aún está siendo examinado y no se
descarta la interposición de nuevas demandas que afectarían a la resolución del caso. En referencia a este
suceso la Profesora Marta Madriñán Vázquez, especializada en Derecho
Civil, aportó que en estos casos lo
primero es determinar a cuánto asciende
la legítima, es decir, la porción de la que el causante no puede disponer
libremente ya que la ley dice que se debe dejar a ciertos familiares, en este
caso los hijos, siempre y cuando figure un testamento. En referencia al posible colofón del sumario, el notario
José María Gamallo Aller afirmó "en caso de que el demandado se hubiera
apropiado de las acciones a sabiendas de que formaban parte de la herencia del
padre y de que existían más participes en la herencia, actuando de mala fe, Lee
Kun-hee sería juzgado por delito de apropiación indebida. Por el contrario, si
no actuó de mala fe, se entendería que las adquirió por una adjudicación
anulable y sería susceptible de convalidación con la conformidad de los demás
participes quienes, como se sabe, no la prestan".
Durante
los próximos meses el caso seguirá bajo disposición judicial a la espera de que
la ley dictamine como será finalmente el reparto de una de las mayores fortunas
de Corea del Sur. Hasta ahora la empresa estuvo en manos de un mismo dueño,
pero se vislumbra una posible fragmentación que derrocaría la imagen de Samsung
como imperio unipersonal.
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