jueves, 15 de marzo de 2012




Cómo crear falsas expectativas.


Roberto Rodríguez Pazos.

  
De Guindos, ministro de Economía y Competitividad , en
una conferencia del World Economic Forum
   Una declaración de intenciones, una lanza rota a favor de un sector torturado por una crisis implacable y ávida de desgracias; así, con obligación de enmienda, abría su discurso el ministro de Competitividad y Hacienda, Luis de Guindos. Un hombre que, sirviéndose de una interpelación del Congreso, abandonó su lugar en el “graderío” para subir a la Tribuna y exhibir ante los presentes un premeditado arranque de benevolencia; una exposición cuya carga emocional y consistencia inicial fue perdiendo fuelle, desinflándose cual globo en pleno proceso de absorción de su propiamente contenido helio.

Un inicio contundente

  La aminoración del impacto social de los desahucios, ése fue el eje central de la sonada intervención de De Guindos. En aras de evitar una mayor profusión, el ministro salió al paso con una serie de medidas que pretendían atajar o, en menor medida, suavizar el proceso de desahucio. Un compendio de alternativas que incluye un abaratamiento de los intereses moratorios; la recomendación de que una vez declarada la incapacidad para pagar la hipoteca, en el caso de familias con la integridad de sus miembros en paro, se demore durante dos años el desalojo;la sugerencia de que los primeros pagos realizados reduzcan el capital en lugar de los intereses; y, en algunos casos, la dación del inmueble

  En esencia, las líneas maestras del proyecto de De Guindos en relación a los desahucios se pueden vislumbrar con la simple lectura de las propuestas previamente presentadas.
  Por un lado, y en grado de trascendencia ascendente, cabe destacar en primer lugar uno de los puntos que comporta un ineludible cambio legal, la reducción de los intereses moratorios, que “son claramente excesivos” sentenció De Guindos. Ciertamente, dichos intereses resultan desorbitados, sobre todo cuando están orientados a gentes en una situación económica crítica: e.g. propietarios de primera vivienda con todos los miembros de la familia en paro y que no posean rentas adicionales. Si bien, aunque muchas voces han optado por compartir y aceptar la naturaleza de esta opción; otras exigen un mayor control, sobre todo en lo concerniente al “límite temporal mínimo” para el valor de tasación, arguyendo que las entidades bancarias fluctúan con presta celeridad la cifra o valor tasado.

La dación en pago, una solución óptima o simple engaño.

  Sea como fuere, la nota amarga la pone la controvertida forma de pago, pero que muchos concluyen que es la idónea, la celebérrima dación en pago.

  Tu casa por la deuda, esta simple expresión ejemplifica lo que significa la dación de un inmueble. Pues bien, aunque en países de nuestro entorno es perfectamente asumible, la práctica de la dación en pago acarrea problemas jurídicos insalvables en España. Vicisitudes tales como que en las hipotecas hay escrituras firmadas, contratos, y eso no se puede modificar por ley, porque el Estado estaría expropiando a una de las partes y tendría que compensarles por ello. Asimismo, los requisitos a cumplir por aquellas familias que quisieran acogerse a dicho régimen, podrían constituir perfectamente el prólogo de “ De ratones y hombres ” de John Steinbeck; son una oda a la indigencia, un pasmoso delirio que no hace sino fomentar la crispación.

  En lo tocante a la dación en pago, María Paz García Rubio, catedrática de Derecho Civil de la Universidad de Santiago de Compostela ( USC ) destaca que : “la aplicación de la dación en pago se traduciría no solo en un cambio radical de la norma hipotecaria sino que también afectaría al Código Civil. Además, resulta preciso aclarar algo que la gente se afana en obviar cuando se trata el tema: dación en pago y evitación del desahucio no son sinónimos, ni mucho menos. En cuanto al cambio, exigiría no solo admitir la dación en pago para lo cual habría que modificar la Ley Hipotecaria y el Código Civil sino también dotar de más derechos al adquiriente del piso al que le resulta imposible pagar. En cuanto a la oportunidad de que el deudor pudiese alquilar la vivienda o bien que le fuese concedida una moratoria, son equilibrios que deben ser analizados al detalle teniendo en cuenta qué conviene y qué no para la óptima marcha del mercado”.

La Ley Concursal no ampara a las personas físicas.

  En consonancia con la dación en pago, hallamos la Ley Concursal. Pese a que data del año 2003, sus últimas reformas entraron en vigor en enero del presente año. Desgraciadamente, persiste el error que cercena toda vía en favor de la persona física. La Ley Concursal, a diferencia de otros países, no protege a las familias; en España no existe perdón para los deudores de buena fe. Por el momento, todo español debe responder con todos sus bienes, presentes y futuros, como lo especifica el Código Civil; es una garantía patrimonial universal que todo ciudadano íbero tiene y a la que se le puede aparejar a mayores una segunda garantía adicional, como sería en este caso la hipoteca.

Propuestas y contrapropuestas.

  El último de los anuncios del ministro fue la intención de crear una comisión de expertos para buscar soluciones a estos problemas, con presencia de la Asociación Española de la Banca ( AEB ), la Conferencia Española de Cajas de Ahorro ( CECA ) y la patronal delas cooperativas de crédito (Unacc). En la comisión, presidida por el director general de Política Económica, Antonio Carrascosa, también estaría presente el Tesoro Público y representantes de algún otro ministerio, como el de Justicia.

  En contraposición a las intenciones de De Guindos, contrasta la iniciativa de la Asociación Estatal de Directores y Gerentes en Servicios Sociales que solicita la creación de una figura jurídica capaz de proteger eficazmente a las familias cuando se declaran en concurso de acreedores. También prevén la mediación que se plasmaría a través de acuerdos privados ante notario. La segunda frase sería judicial. Sería preciso la presencia de un juez ampliamente instruido y apto para decidir sobre la situación económica y los requisitos para salvar esa situación, porque sería la forma de que la mediación previa fuese más exitosa.

Del ansiado cenit a la más absoluta de las debacles.

  Con el paso del tiempo, el plan inaugural fue perdiendo solidez; fueron pereciendo en el camino aquellas medidas que hacían presagiar un avance en la facilitación del proceso, en la consecución de vías alternativas al inminente desahucio. Un batiburrillo de “falsas esperanzas” que resultan tristemente reprobables, porque no solo juegan con el desgarrado aliento, con la sed de prosperidad de más de 150.000 particulares que padecen tal situación de desamparo sino que también ponen en riesgo la paz social. En definitiva, parlamento “comprometido” que remató con la exposición de un código de “supuestas” buenas prácticas, sin fecha de implantación; una salida a medio camino de la que lo único laudable sería la intención, una buena y desinteresada, si la hubiera.

Este tipo de códigos de conducta, códigos deontológicos o buenas prácticas ya estaban presentes en las grandes empresas y por lo tanto no es un invento del gobierno del PP. Son un ejemplo del conocido como “soft law”, un intrumento legal de carácter indefinido que no resulta en absoluto nuevo puesto que como se comentaba previamente es un asiduo en las relaciones empresariales donde es frecuente que la norma no se introduzca de modo imperativo sino mediante procesos como el ya comentado” clarificó la catedrática de Derecho Civil de la Universidad de Santiago de Compostela (USC), María Paz García Rubio.

Las buenas prácticas y los bancos, términos irreconciliables.

  Un código de buenas prácticas que no obliga a los bancos a acatar lo descrito en el pilar maestro del plan de Guindos. Las entidades bancarias tendrían que asumir voluntariamente la adopción de dicho escrito, si bien son muchas las voces dentro del sector que se muestran reticentes a aceptar de buen grado opciones como la dación en pago o el cambio del marco hipotecario con efectos retroactivos. Entre otros, la partronal AEB (Asociación Española de Banca) se mostró disconforme con estas medidas alegando que están en juego billones de euros en titulaciones hipotecarias emitidas con unas condiciones que no pueden ser modificadas de repente pues podrían originar inseguridad jurídica. Sin embargo, resalta la discordancia entre los diferentes corporaciones bancarias, poniendo la Confederación de Cajas (CECA) la nota de favor al proyecto del ministro de Competitividad y Economía. Desafortunadamente, lo que sí se antoja predecible es el desdén y la falta de implicación que la banca, de manera generalizada, va a manifestar.  “Las buenas intenciones no van a llegar a ningún lado” aseguró Matías Silva Silva, director de la caja de ahorros Caja Rural, sita en Verín (Ourense). Cristalinas como las aguas del pacífico que bañan al gigante asiático son las reacciones de las entidades bancarias que, tras haber sido auxiliadas por toda una nación ahogada, se tornan egoístas y le dan la espalda a sus entonces salvadores.

Drama social y recordatorio de la ineficacia política.

  El riesgo de exclusión social acecha pero los poderes se muestran incapaces de dar con la fórmula, con el remedio para la lacra que azota cada día a más y más personas. Y es que ya se cuentan por cientos de miles, concretamente 150.ooo afectados y 328.000 procedimientos iniciados.
  Un drama social que debiera ser resuelto con prontitud; y es que solo hace falta observar unas cuantas cifras: la tasa de pobreza se ha elevado de un 23, 4% a un 27% en los últimos años, el número de personas en desempleo supera los cinco millones, la exclusión social severa ha subido dos puntos , hasta un 18, 6% desde 2007, y 12 puntos la tasa de los que están al borde de la exclusión. Ante esta coyuntura, no asemeja extraño que se haya incrementado el número usuarios de servicios sociales de cinco a ocho millones. Una situación que de no ser resulta cuanto antes , derivará en el riesgo de una ruptura inminente en la cohesión y en la paz social.

     Una de las organizaciones de apoyo a los afectados, la PAH , ha estimado oportuno hacer notar su descontento con las pautas emitidas por De Guindos. Arguyen que no se están ofreciendo medidas de peso, sino versiones de lo anterior. Asimismo, tras analizar pormenorizadamente el Real Decreto, tachan la medida de auténtico engaño; una artimaña que no sólo no favorece al ciudadano, sino que de nuevo persigue beneficiar a los bancos . Una mala jugada que, desde la PAH, aseguran no va a quedar impune. Además de haberse entrevistado con la relatora de la ONU en temas de vivienda a quien hicieron llegar casos reales estremecedores, ejemplo de la tragedia que se vive en España; también han convocado unas jornadas de lucha por la vivienda que comenzarán el 19 de marzo y concluirán con una manifestación el próximo día 25.




Protesta orquestada por la organización Stop Desahucios en Vizcaya.

  Un mar de dudas que inunda, que como un tsunami descontrolado ahoga a todo lo que alcanza a su paso. Una masa acuosa enfurecida que los “dioses políticos” se afanan en no resolver. Desgraciadamente, la magnificencia divina de las deidades helenas parece no existir en dominios íberos. No hay reencarnación posible, no hallaremos un homólogo de Zeus en el Olimpo patrio. Solo descendientes de Ares y Eris, solo destrucción y discordia. Aguardemos pues por un Prometeo del futuro, que traiga la luz precisa para extinguir la oscuridad que asola nuestras tierras, ya hendidas.


Fuentes vivas consultadas: María Paz García Rubio, catedrática de Derecho Civil de la Universidad de Santiago de Compostela ( USC ); Matías Silva Silva, director de la caja de ahorros Caja Rural, sita en Verín (Ourense).


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