Una abuela castiga a su nieta a correr
hasta la muerte
Una mentira piadosa
por una chocolatina lleva a la muerte a una pequeña niña de Alabama
La pequeña Savannah
Hardin, de nueve años, natural de Alabama y estudiante de tercer grado de la
escuela elemental, ha suscitado el
interés de todos los medios de comunicación tanto a nivel local como
internacional. La causa del revuelo de la noticia viene dado por el trágico
desenlace de la misma, que no fue otro que
el perecimiento de la pequeña debido a un agotamiento excesivo para una niña de su edad.
Las causantes de esta tan
aterradora muerte fueron la abuela y la
madrastra de la niña, que tras mentirle decidieron, como castigo, obligarla a
correr sin cesar hasta 3 horas seguidas, algo que muchas veces ni los más
preparados logran aguantar.
La madrastra de la niña
fue quien avisó a las autoridades y al cuerpo médico mediante una llamada
telefónica sobre las 18:45. Esta advertía que su hijastra estaba sufriendo un
ataque y que yacía semiinconsciente en el jardín de la casa familiar. Testigos
afirmaron que habían visto a la niña correr sin parar ante las pasivas miradas
de sus familiares aunque realmente ellos no cayeron en la cuenta de lo sucedido
hasta que finalmente la policía y los servicios sanitarios llegaron. De hecho
la misma policía había visto a la niña corriendo pero no le habían dado
importancia.
Desgraciadamente, la
pequeña murió dos días después en el hospital infantil de Birmingham. Según la
autopsia y el parte de las autoridades, la niña recogía una fuerte
deshidratación y unos muy bajos niveles de sodio que fueron los detonantes del
fallecimiento.
Maltrato y condiciones peligrosas
El Departamento de
Florida de niños y familias ya habían estado investigando entre 2007 y 2009
cuatro denuncias de maltrato en la familia, pero los agentes sociales no fueron
capaces de encontrar pruebas que apoyaran las acusaciones y quitaran la
custodia de la joven, según documentos de The Ledger.
Además del posible
maltrato a la pequeña Savannah, también se llegó a considerar un lugar
peligroso para su vida diaria, ya que su padre el Sr. Hardin y Jessica, su
madrastra, se llegaron a separar en
2010. Pero lo preocupante están en las alegaciones de ambos justificando la
separación con maltrato físico por parte de uno y problemas mentales y
alcohólicos por parte de ella, pero a pesar de todo ello se reconciliaron a
finales del mismo año.
Pena capital por delito de asesinato
Tanto la abuela Joyce Hardin
Garrard, de 46 años, que aplicó el
castigo; como la madrastra Jessica Mae Hardin, de 26 años, quien lo ordenó por
teléfono, están ya detenidas y se enfrentan a pena de muerte por asesinato.
Esto se determinará si la pequeña Savannah cumplió el castigo por una
obligación verbal, o si realmente hubo algún tipo de coerción física.
Aún así, la fiscal tiene
como prueba una grabación en la que la abuela dice “la voy hacer correr hasta
que no pueda más”, información que se publicó en el mismo Daily Mail.
¿Y en España? Derechos Fundamentales
Según el artículo 15 de
Constitución española de 1978 “todos tienen derecho a la vida y a la integridad
física y moral, sin que, en ningún caso, puedan ser sometidos a tortura ni a penas o tratos inhumanos o
degradantes. Queda abolida la pena de muerte, salvo lo que puedan disponer las
Leyes penales militares para tiempos de guerra.”
Aunque parezca extraño en
el Estado español ocurriría prácticamente lo mismo, a pesar de que España no está
aceptada la pena de muerte, como dice el artículo 15 de la constitución, habría
que condenar a las acusadas por homicidio o asesinato basándose en la intención
o la alevosía de la muerte. El delito de homicidio sería castigado con la pena
de prisión de 10 a 15 años. Pero como en
este caso pudiese ser un homicidio imprudente la condena pasaría sola a de 1 a 4 años.
Si fuese un asesinato sería
igual que el homicidio normal a no ser que fuera con alevosía, ensañamiento o
por una recompensa, que no es el caso.
Entonces la abuela y la madrastra de la niña sería
condenadas en España por un homicidio imprudente (de 1 a 4 años) o por homicidio o
asesinato (de 15 a
20 años).
Fuentes vivas consultadas: Concha Sánchez Salas,
catedrática de derecho civil en la Facultad de derecho en la Universidad de Granada
y letrada experta en derecho de medio ambiente y comunidades de propietarios y
así como en derecho de familia.
Javier Avilés Oviedo, catedrático en derecho civil de la
Facultad de Derecho en la Universidad de Oviedo.
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