jueves, 15 de marzo de 2012

Noticia jurídica 1


Una abuela castiga a su nieta a correr hasta la muerte

Una mentira piadosa por una chocolatina lleva a la muerte a una pequeña niña de Alabama

La pequeña Savannah Hardin, de nueve años, natural de Alabama y estudiante de tercer grado de la escuela elemental,  ha suscitado el interés de todos los medios de comunicación tanto a nivel local como internacional. La causa del revuelo de la noticia viene dado por el trágico desenlace de la misma, que no fue otro que  el perecimiento de la pequeña debido a un agotamiento excesivo  para una niña de su edad.
Las causantes de esta tan aterradora muerte fueron la  abuela y la madrastra de la niña, que tras mentirle decidieron, como castigo, obligarla a correr sin cesar hasta 3 horas seguidas, algo que muchas veces ni los más preparados logran aguantar.
La madrastra de la niña fue quien avisó a las autoridades y al cuerpo médico mediante una llamada telefónica sobre las 18:45. Esta advertía que su hijastra estaba sufriendo un ataque y que yacía semiinconsciente en el jardín de la casa familiar. Testigos afirmaron que habían visto a la niña correr sin parar ante las pasivas miradas de sus familiares aunque realmente ellos no cayeron en la cuenta de lo sucedido hasta que finalmente la policía y los servicios sanitarios llegaron. De hecho la misma policía había visto a la niña corriendo pero no le habían dado importancia.
Desgraciadamente, la pequeña murió dos días después en el hospital infantil de Birmingham. Según la autopsia y el parte de las autoridades, la niña recogía una fuerte deshidratación y unos muy bajos niveles de sodio que fueron los detonantes del fallecimiento.

Maltrato y condiciones peligrosas

El Departamento de Florida de niños y familias ya habían estado investigando entre 2007 y 2009 cuatro denuncias de maltrato en la familia, pero los agentes sociales no fueron capaces de encontrar pruebas que apoyaran las acusaciones y quitaran la custodia de la joven, según documentos de The Ledger.
Además del posible maltrato a la pequeña Savannah, también se llegó a considerar un lugar peligroso para su vida diaria, ya que su padre el Sr. Hardin y Jessica, su madrastra,  se llegaron a separar en 2010. Pero lo preocupante están en las alegaciones de ambos justificando la separación con maltrato físico por parte de uno y problemas mentales y alcohólicos por parte de ella, pero a pesar de todo ello se reconciliaron a finales del mismo año.

Pena capital por delito de asesinato

Tanto la abuela Joyce Hardin Garrard, de 46 años,  que aplicó el castigo; como la madrastra Jessica Mae Hardin, de 26 años, quien lo ordenó por teléfono, están ya detenidas y se enfrentan a pena de muerte por asesinato. Esto se determinará si la pequeña Savannah cumplió el castigo por una obligación verbal, o si realmente hubo algún tipo de coerción física.
Aún así, la fiscal tiene como prueba una grabación en la que la abuela dice “la voy hacer correr hasta que no pueda más”, información que se publicó en el mismo Daily Mail.

¿Y en España? Derechos Fundamentales

Según el artículo 15 de Constitución española de 1978 “todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral, sin que, en ningún caso, puedan ser sometidos a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes. Queda abolida la pena de muerte, salvo lo que puedan disponer las Leyes penales militares para tiempos de guerra.”
Aunque parezca extraño en el Estado español ocurriría prácticamente lo mismo, a pesar de que España no está aceptada la pena de muerte, como dice el artículo 15 de la constitución, habría que condenar a las acusadas por homicidio o asesinato basándose en la intención o la alevosía de la muerte. El delito de homicidio sería castigado con la pena de prisión de 10 a 15 años. Pero como en este caso pudiese ser un homicidio imprudente la condena pasaría sola a de 1 a 4 años.
Si fuese un asesinato sería igual que el homicidio normal a no ser que fuera con alevosía, ensañamiento o por una recompensa, que no es el caso.
Entonces  la abuela y la madrastra de la niña sería condenadas en España por un homicidio imprudente (de 1 a 4 años) o por homicidio o asesinato (de 15 a 20 años).

Fuentes vivas consultadas: Concha Sánchez Salas, catedrática de derecho civil en la Facultad de derecho en la Universidad de Granada y letrada experta en derecho de medio ambiente y comunidades de propietarios y así como en derecho de familia.
Javier Avilés Oviedo, catedrático en derecho civil de la Facultad de Derecho en la Universidad de Oviedo.
Sandra López Fernández, licenciada derecho por la Universidad de Santiago de Compostela, experta en derecho mercantil y civil.

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