Las
prótesis PIP desatan polémica en todo el mundo
El
escándalo desencadenado por los implantes mamarios PIP se acrecienta en los
últimos meses por el aumento del número de afectadas
Sabela Rodríguez Álvarez | Santiago de
Compostela | 15/03/2012
Miles de mujeres en todo el mundo están actualmente
siendo víctimas de numerosos problemas tras haberse implantado las prótesis
mamarias Poly Implant Prothèse (PIP).
La empresa Poly Implant Prothèse (PIP) fue creada en 1991 en el sur de
Francia. No se conoce con exactitud la composición de
dichas prótesis, pero se ha
informado de que contienen gel de silicona no médico.
La polémica se ha ido incrementando durante estos últimos meses,
acorde con el aumento de las afectadas por los implantes de estas prótesis. El problema principal de las PIP radica en que su índice de rotura es mucho mayor que el de
otras prótesis mamarias, porcentaje que oscila entre un 7% y un 12% en
tres años.
| En Francia, un total de 30.000 mujeres son portadoras de estos implantes | Sabela Rodríguez Álvarez |
El uso de estas prótesis fue suspendido en
2010 en España y Francia debido a la alta tasa de roturas. Una nueva alarma
saltó, sin embargo, a mediados del mes de diciembre de 2011 a causa de la
aparición de ocho casos de cáncer entre las portadoras de las prótesis. No obstante,
no se ha podido establecer una relación directa entre el uso de estas prótesis
y el desarrollo de cáncer.
En España, el Ministerio de Sanidad se ha
decantado por aconsejar a las portadoras que contacten con su médico para
someterse a “un seguimiento adecuado, que incluya un control ecográfico anual”.
Sí cubrirá el coste del reimplante a aquellas mujeres que se hayan puesto
prótesis tras una mastectomía. Así lo ha comunicado el secretario general de
Sanidad, Alfonso
Jiménez Palacios.
Toda esta polémica ha derivado en que, por un lado, una gran cantidad de mujeres de haya reunido
formando una asociación
de afectadas por las prótesis PIP. Estas mujeres dicen no entender por qué hay
que esperar a que las prótesis se rompan para extraerlas de su cuerpo. Muchas
de las afectadas se han puesto ya en acción a través de medidas
legales o, simplemente, saliendo
a la calle, pues dicen sentirse engañadas por el
cirujano y la clínica privada que las trató. Todo ello comienza ya a tener resultados.
Por otro lado, los cirujanos estéticos españoles se
consideran unas víctimas más, y como tales han decidido presentar acciones
legales. Esta decisión ha sido acordada por la Sociedad Española de Cirujía Plástica y Estética. Alegan que se ha
puesto en juego su seriedad, futuro profesional y ética por parte de los
responsables de la empresa PIP.
Los expertos opinan
El
profesor de Teoría del Derecho en la Universidad de Santiago de Compostela
(USC), y licenciado en Derecho, Manuel Segura, ha colaborado a la
hora de aportar su opinión como experto en Derecho. “En el caso de que los
cirujanos aleguen estar mal informados por parte de la empresa Poly Implant
Prothèse, tal y como han afirmado, las afectadas deberían presentar sus
denuncias contra dicha empresa fabricante.”
Las afectadas han declarado en más de una ocasión que
presentarán sus denuncias ante los tribunales. El
profesor Manuel Segura nos explica el procedimiento legal que han de seguir
para ello. “Primero hay que acudir al Juzgado de
primera instancia; a continuación en apelación se puede recurrir a la Audiencia
Provincial y, por último, se podría interponer recurso ante el Tribunal
Supremo. Esto significa que no se puede interponer recurso o demanda
directamente ante el Tribunal Supremo.”
Por
último, el licenciado en Derecho y actual profesor de Teoría del Derecho en la
Universidad de Santiago de Compostela, Joaquín
Rodríguez-Toubes Muñiz, ha concedido unas palabras aclaratorias respecto al
tema. “La responsabilidad por el incumplimiento contractual depende,
lógicamente, de lo que se haya pactado. En el caso de la cirugía estética hay
elementos de obra (un mínimo resultado estético), pero sobre todo se trata de
un contrato de servicio: se pacta una cierta práctica médica con medios,
diligencia y seguridad normales. En el caso de las afectadas por las prótesis,
estas podrían, en teoría, llevar a cabo las siguientes acciones legales: o bien
reclamar la responsabilidad contractual del médico y/o de la clínica con la que
contrataron la operación que presuntamente incumplió el contrato; o por su
parte, reclamar la responsabilidad extracontractual de otras personas físicas o
jurídicas que participaron en los daños (por ejemplo, los fabricantes de las
prótesis, los importadores, etc.)”.
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