jueves, 15 de marzo de 2012

Noticia jurídica 1


Desheredan a una hija por no atender a su padre
Luis García Díaz. Santiago de Compostela.

En la actualidad, los problemas con las herencias y los conflictos que generan son muy comunes en numerosas familias, por lo que muchas de ellas acaban en los tribunales para solucionarlo. Pero este no ha sido un caso normal. Se trata de un padre, ya fallecido, que recogió en su testamento su intención de no dejar herencia a su hija, debido a las pésimas condiciones en las que le hacía vivir.

Todo comenzó en 2004, cuando el padre, harto de la desatención de su propia hija hacia él, firmó la desheredación, y quiso que fueran dos de sus sobrinas las que se hicieran con su patrimonio una vez fallecido. Y es que su hija, además de no preocuparse por él y hacerle vivir bajo unas condiciones deplorables de higiene y salubridad, se encargó de retirar todo el dinero que sus padres tenían en bancos, y continuó viviendo con su familia en la casa de sus progenitores pese al no contar con el consentimiento de su padre.

Sin embargo, no fue tan fácil como excluir a la hija del testamento ya que ésta, sin ningún pudor, acudió a la vía judicial para que sus primas le entregaran la herencia. Pero ocho años después, la Audiencia Provincial de Cantabria ratificó la postura del Juzgado de Primera Instancia número 1 de Santander, que desestimó la demanda de la hija.

Remedios Calderón Guillén, abogada malagueña experta en casos de herencias, manifiesta su “sorpresa” ante resoluciones de este tipo, pero no por justa o no, sino por insólita: “Esta sentencia marca un precedente en cuanto a estos casos se refieren. Cuesta creer la historia, pero esa hija no merecía herencia ninguna, y así ha sido”. Por su parte, el vicedecano del Colegio de Abogados de Málaga, Carlos Martínez Murciano, habla del buen trabajo de la Justicia en un caso complejo y poco habitual, y subraya: “Los deberes no solo los tienen los padres con respecto a los hijos, sino que también es al revés. Las condiciones en las que tuvo que vivir ese hombre y la continua desatención mostrada por su hija son inaceptables”.

Como bien explica Martínez Murciano, los hijos deben cumplir con una serie de obligaciones con respecto a sus progenitores, pero esta señora, lejos de cuidar de su padre en sus últimos años de vida, le condenó a unos años de sufrimiento y pobreza. Por todo esto, cuanto menos, ese hombre estaba en su derecho de desheredarla y así se le ha reconocido años despúes.

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