jueves, 15 de marzo de 2012

Noticia jurídica 1


Fuerza la entrada de un piso en Vigo para acabar comiéndose unas latas de conservas
La vivienda, localizada en la calle viguesa Núñez de Balboa, se encontraba en un completo desorden aunque no se llegó a robar nada de valor.

SANTIAGO| J.CRESPO
13 de marzo de 2012

 Fotografía: Elaboración propia

El pasado 30 de enero, sucedió un acontecimiento curioso; no tanto por el incidente en sí mismo, sino por la intención con la que se llevó a cabo: un joven marroquí entró por la fuerza en un piso de la calle Núñez de Balboa en Vigo y, una vez dentro, se alimentó de unas latas de conservas. A pesar de que todo estaba muy revuelto y se produjeron daños para forzar la entrada de la vivienda, lo cierto es que lo único de lo que se apropió el joven fue de la comida enlatada.

El episodio se produjo cuando los propietarios se hallaban fuera del domicilio. A su vuelta, descubrieron una ventana y la puerta de entrada al piso forzadas. En su interior había algunos daños y un gran desorden, además de varias latas de conservas vacías. Un caso de extrema de necesidad que, a fin de cuentas, no deja de ser un acto delictivo.

“En principio, este robo llevaría implícita una pena de entre dos y cinco años de privación de libertad,  tal como señala el Artículo 241 del vigente Código Penal acerca del delito de robo en casa habitada”, nos comenta Pilar Tejada, licenciada en Derecho por la Universidad de Santiago de Compostela (USC) y abogada en el bufete ourensano ARL Abogados. Al preguntarle sobre la posibilidad de que fuera el hambre el móvil del suceso, nos dice que “efectivamente el móvil del delito ha debido ser la necesidad, pues carece de sentido entrar en una casa y solo comer el contenido de unas latas. Aunque desde luego podrían existir otras razones.”

Sin embargo, es el hecho de satisfacer esa necesidad básica el que otorga peculiaridad al delito; por eso le consultamos a Pilar  si la situación precaria en la que se encontraba el ladrón podría ser considerada circunstancia atenuante. “Parece que el delincuente tenía hambre. Esto podría dar lugar a la exención de su responsabilidad o a la atenuación de la pena. Habría que tener más datos para pronunciarse; no obstante sería muy altamente improbable dadas  las circunstancias del caso que se considerase eximente, ya que parece que siempre puede haber otras soluciones (como acudir a comedores sociales) antes de cometer un robo. Sería necesario saber si el delincuente no trabaja porque no tiene trabajo, porque no lo busca o no quiere, su situación familiar, su situación en el país (pues tiene nacionalidad marroquí), desarraigo social…hasta cuantos días llevaba sin comer”, expone la abogada de ARL Abogados.

Tras la denuncia del robo, la Policía Nacional del distrito de As Travesas inició la correspondiente investigación, que finalizó con la identificación y el arresto del hombre de 26 años y origen marroquí. El detenido, al que le constan siete antecedentes policiales previos, fue localizado en la Avenida Florida y  ha pasado a disposición del juzgado de instrucción número 1 de Vigo, en funciones de guardia.

 “El historial policial del implicado no tendrá ninguna clase de repercusión en la pena”; según nos explica Juan Manuel Sardiña Rivera, licenciado en Derecho por la Universidad de Santiago de Compostela y actualmente funcionario del Cuerpo Nacional de Policía, “los antecedentes policiales no son agravantes, solo lo son los antecedentes penales; esto es, las condenas por sentencia firme”, puntualiza Juan.

 Aun así, este caso tan singular, nos permite observar la viva imagen de la desesperación humana en un país severamente golpeado por la actual crisis económica. Por eso, debería proponerse una nueva interpretación del sistema penal, para que éste se adecuara de manera más proporcional a los hechos cometidos; teniendo presente la dura realidad que está soportando nuestra  sociedad hoy en día.

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